Existen ciudades contrapuestas , no sé si por sus orígenes , sus habitantes , o simplemente porque mi mente se las imagina de esa manera. Existen imágenes que me llevan de una a la otra sin más ayuda que mis recuerdos. Pero ayer por la madrugada , al subirme a un taxi , una tema trillado me disparo una cierta nostalgia , un determinado cuestionamiento. Haciendo una generación arbitraria y personal , creo que los porteños poseen una adicción a Soda Stereo muy particular , y me arriesgo a asegurar que es porque logran transmitir toda su idiosincrasia.Un hombre alado me llevo a extrañar Buenos Aires.
Es increíble como los seres humanos somos animales de costumbre : cuando estoy en Buenos Aires extraño mi casa , pero ahí extraño la ciudad de la furia . . . Por confesarlo una vez me llamaron de " hielo " , pero con el calor del asfalto es imposible no derretirse.
Amo ver amanecer Buenos Aires , sus cafés , sus porciones de torta , sus vidrieras y sus cines. Detesto sus ruidos , su velocidad pero no puedo evitar acostumbrarme.No sé si es lo correcto sentirme así, hay quienes no pueden o no quieren identificarse. Pero si hay algo mágico en la ciudad es que " nadie sabe de mí y yo soy parte de todos" Y eso nadie puede negármelo.

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