Existen pocos lugares que pueden arrogar situaciones irrisorias casi con frecuencia diaria. En mi estadía en Buenos Aires puedo asegurarles que me costara muchos años recopilar anécdotas como lo hice en la residencia estudiantil. Denominada simplemente como " la resi ". Sólo para entendidas. Pero volvamos en el tiempo . . .
Al dedicir la mudanza , también se acordó como hogar temporario una residencia católica con domicilio legal en el barrio de Palermo. Eso sí , la reserva había que hacerla con varios meses de anticipación , y nadie debía olvidar llevar su propio colchón.
Al llegar ya tenía asignada la habitación 14 , y lo único que sabía de mi compañera de cuarto era su origen : San Nicolás. Todo era bíblico. Hasta el peso de mis bolsos era de otro mundo. Cruce el corredor , el pasillo del Sr Bilbo Bolsón hasta encontrarme en el comedor de mi sector. Había dos opciones : una escalera y una puerta abierta. Tras ella un grupo de mendocinas poco dispuestas a darme una mano. Debo reconocer que me asuste por mi futuro pero decidí subir los escalones y buscar mi cuarto. Abrí la puerta y desde la cama superior salto Ana. Con ella tuve más suerte , se mostró accesible y nos pusimos a conversar rápidamente. Aunque no podía creer que esos dos enormes bolsos sólo portaron ropa. Y zapatos claro.
¡ A mí nadie me aviso que tenía que llevar elementos de cocina ! Juro que no sabía , y para no modificar la primera impresión no cocine nada en los siguientes tres meses. Entre la mala alimentación , una única cocina , las reiteradas horas de estudio , dos monjas y 15 chicas pueden imaginarse las de historias que tengo para contar. Si mal no recuerdo entre las 15 existían algunas que azotaban las puertas , aquella que arrastraba los pies , y otras que detestaban esta virtud. También nos acompañaban niñas con poco o demasiado humor , con tendencia obsesiva para hablar de ciertos temas. Y nosotras dos que tampoco eramos santas. Ana verán que con el tiempo transformo nuestro cuarto en un consultorio , y yo cobraba la sesión.
Dos años , cuatro cuatrimestres , amor , odio y algo de represión. Poca televisión y bastante frío. Una ventana enorme y una puerta pesada.
Pasen y vean. Pero apuren el paso que este hechizo también termina a la medianoche.
Al dedicir la mudanza , también se acordó como hogar temporario una residencia católica con domicilio legal en el barrio de Palermo. Eso sí , la reserva había que hacerla con varios meses de anticipación , y nadie debía olvidar llevar su propio colchón.
Al llegar ya tenía asignada la habitación 14 , y lo único que sabía de mi compañera de cuarto era su origen : San Nicolás. Todo era bíblico. Hasta el peso de mis bolsos era de otro mundo. Cruce el corredor , el pasillo del Sr Bilbo Bolsón hasta encontrarme en el comedor de mi sector. Había dos opciones : una escalera y una puerta abierta. Tras ella un grupo de mendocinas poco dispuestas a darme una mano. Debo reconocer que me asuste por mi futuro pero decidí subir los escalones y buscar mi cuarto. Abrí la puerta y desde la cama superior salto Ana. Con ella tuve más suerte , se mostró accesible y nos pusimos a conversar rápidamente. Aunque no podía creer que esos dos enormes bolsos sólo portaron ropa. Y zapatos claro.
¡ A mí nadie me aviso que tenía que llevar elementos de cocina ! Juro que no sabía , y para no modificar la primera impresión no cocine nada en los siguientes tres meses. Entre la mala alimentación , una única cocina , las reiteradas horas de estudio , dos monjas y 15 chicas pueden imaginarse las de historias que tengo para contar. Si mal no recuerdo entre las 15 existían algunas que azotaban las puertas , aquella que arrastraba los pies , y otras que detestaban esta virtud. También nos acompañaban niñas con poco o demasiado humor , con tendencia obsesiva para hablar de ciertos temas. Y nosotras dos que tampoco eramos santas. Ana verán que con el tiempo transformo nuestro cuarto en un consultorio , y yo cobraba la sesión.
Dos años , cuatro cuatrimestres , amor , odio y algo de represión. Poca televisión y bastante frío. Una ventana enorme y una puerta pesada.
Pasen y vean. Pero apuren el paso que este hechizo también termina a la medianoche.

2 comentarios:
Con lo de residencia católica lo decís todo... 12 años en una escuela de ese tipo es experiencia suficiente... eso mezclado con estudiantes de sociales, explota!!! jejeje
Por suerte ya nunca más, ¿no?
Besotes
*Flor*
la vida entera desde marte jupiter y saturno es una universidad completa que a su vez guarda dentro una gran sala de espera y otra de terapia intensiva...
pero tambièn afuera hay arboles y pajaritos y soles...
perdidos eternamente buscando respuestas sin cesar....
beso y buena fortuna!!
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